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jueves, 22 de octubre de 2009

LAS TABLAS DE DAIMIEL SE QUEMAN. NO ES NOTICIA

Hace pocos días ha saltado a la prensa una noticia escandalosa. Las Tablas de Daimiel se queman. Noticia y nuevo tienen la misma raíz, muy evidente en el inglés news.

Lo de Daimiel no tiene nada de nuevo. Hace 23 años ARBA estuvo en Daimiel plantando estaquillas de taray y Las Tablas habían empezado su declive. Hace 10 años ARBA comenzó la exploración botánica de las otras tablas, las de Villarubia, la antesala de Daimiel, las que están fuera del parque y desprotegidas. Devoradas por la agricultura que las deseca. En la primera visita que hicimos nos llevaron andando hasta el cauce seco y yermo de lo que fue el río Guadiana a la entrada de la zona de inundación. El suelo estaba hundido y por todas partes salían fumarolas. Había carteles de peligro avisando del riesgo de precipitarse a un hoyo sin fondo. Todo esto no es nuevo. Veamos un retazo de historia. Estamos en Roma:

en torno al 359 a.C. surgió en el foro un enorme pozo que no había manera de tapar, el oráculo predijo que solo se podría detener su avance si los romanos echaban en el aquello que tuvieran de más valor. M. Curcio interpretó que lo más valioso que tenía Roma era el valor de sus jóvenes, por lo que decidió sacrificarse por el bien común. Ataviado con sus mejores galas se arrojó al pozo montado en su caballo. La sima se cerró, quedando solamente una pequeña laguna (lacus curtius).

El pozo surgió en el centro del foro romano, en el lugar donde antes de la fundación el río se extendía y formaba una zona pantanosa. Se parece mucho a lo de Daimiel, ¿verdad?

Las Tablas se formaron sobre un enorme acuífero, el 23, situado en el encuentro de los río Cigüela y Guadiana. Su máximo nivel inundaba las tierras bajas de esta zona llegando a formar islotes con las elevaciones del interior. En sus someras aguas cristalinas se desarrolló una civilización continuada desde la edad del cobre. Ya antes había cazadores neolíticos disfrutando de la zona. Pero nadie había osado bombear toda el agua del fondo para plantar regadíos en tierra de secano. Y las Tablas se colapsaron. La turba acumulada en sus fondos pantanosos durante miles de años se empezó a secar y a fermentar. Igual que el compost. Su propia fermentación la llevó a incendiarse. Lleva muchos años ardiendo. Es un fuego lento, subterráneo, como el de las antiguas glorias. Es un fuego invisible pero continuado. Es como una enorme carbonera. Ahora llevamos cinco años de sequía continuada y el humedal es ahora un secarral.

Hace años se decidió llevar agua del Tajo para que la laguna permanente del centro de visitantes no se secara. Los que acudían allí veían solo un espejismo. Una imagen del pasado: aves enjauladas y agua estancada. El agua del Tajo llevó bacterias y algas ajenas al ecosistema. Todo falló. Se alteraron las cadenas tróficas. Desaparecieron para siempre especies importantes. Llegaron especies nuevas. La contaminación y el cangrejo americano acabaron con los nenúfares. Pero se seguían abriendo pozos ilegales para regadío. Todos lo saben. Nadie hacía nada. Quieren encauzar el Cigüela para convertirlo en tubería con la que llevar agua y que no se filtre. Es el único río que se mantiene más o menos como era. Y con rica vegetación. También lo van a sacrificar. Como los romanos, lo mejor que tenemos para cerrar el hoyo.

Ahora Las Tablas son noticia porque arden. Señores periodistas, sean más rigurosos con el medio ambiente. Llamen a las cosa por su nombre. Este Parque Nacional hace mucho que perdió su categoría. El resto de humedales manchegos también. Y el acuífero sur de Madrid, desecado por el urbanismo. Y Doñana, devorada por el urbanismo y el turismo. Tres linces atropellados este año y eso que es el animal emblema del parque. Y en Picos de Europa y Montaña de Covadonga se cazan rebecos, lobos y monteses. Y eso que en un parque nacional no se puede cazar. Y en Ordesa se extinguió el bucardo. Y algunos quieren hacer de Guadarrama un parque nacional. ¿No sé qué es peor? Europa sancionará a España por haberlo hecho mal en Daimiel. ¿Sólo lo hacemos mal en Daimiel? Tenemos unos Parques Nacionales totalmente orientados al turismo. Equitación no les falta a ninguno, ni infraestructuras dentro y fuera. Algún día alguien comprenderá que conservación de un espacio natural y turismo masivo no van de la mano. Agricultura extensiva y conservación del hábitat tampoco.

UN ARBERO CABREADO, 22 de octubre de 2009

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